Documental chileno muestra la cruda realidad de los elefantes en Asia. lanoticiaonline.cl

captura-de-pantalla-2016-11-05-a-las-11-05-25

“Los elefantes no pueden saltar” es el nombre de la obra grabada por dos chilenos en la India y Tailandia, que muestra la explotación que viven estos animales.

Proteger y respetar a los animales, es una tarea que de a poco las sociedades comienzan a visibilizar en todo el mundo. Los realizadores Rodrigo Saez Molina y María José Martínez-Conde Fabry viajaron durante 8 meses por Asia y cuando hicieron un paseo en elefante- como la mayoría de los turistas- descubrieron que el animal, además de estar en muy malas condiciones, era golpeado constantemente por su conductor (mahout). Así, comenzaron a investigar la vida de los elefantes que trabajan para el turismo y que son sobreexplotados y violentados en esta actividad.

“Nos fuimos informando sobre cómo los elefantes son domesticados desde bebés, cuando tienen 5 años y los separan de su madre, los meten en una jaula durante siete días y siete noches; les pegan sin cesar hasta que hagan caso. Eso fue muy impactante para nosotros y sentimos que teníamos que mostrar al mundo este maltrato animal, que en definitiva es una realidad naturalizada que existe, con otros casos, en todas las sociedades”, señala Rodrigo Saez.

A través del testimonio de 15 personajes, de diferentes nacionalidades y ocupaciones, el documental va dibujando este conflicto y sus matices, donde se muestra toda lo que representa el elefante en la cultura asiática, simbolizando el poder, la buena suerte y la adoración de su figura en la religión. Sin embargo, esta divinización se ve contrastada con la vida real, donde los elefantes se ven obligados por los humanos a trabajar para comer y tener un lugar donde vivir, muriendo enfermos por no poder desarrollarse en su hábitat natural.

Así, “Los elefantes no pueden saltar” surge como una pieza de investigación audiovisual que busca educar sobre la relación que los humanos construimos con los animales, además de promover un turismo consciente entre las personas que van de visita a un lugar.

“Muchas veces como personas, turistas o visitantes, podemos colaborar por falta de información en el maltrato animal y el descuido del medioambiente. Lo que buscamos es educar y hacer reflexionar sobre por qué los seres humanos usamos a los animales para nuestra diversión. Es necesario que pensemos en torno a esta costumbre y ayudemos, en cambio, a construir una relación más consciente con la naturaleza y los seres vivos”, puntualiza por su parte María José.

La obra fue parte de la muestra medioambiental DREFF en República Dominicana con cuatro funciones en septiembre pasado. “Los elefantes no pueden saltar” es parte de la cartelera nacional, estando en el Cine Arte Alameda de Santiago y también en regiones. A Rancagua llega a la Biblioteca Pública No 34 “Eduardo de Geyter”, ubicada en avenida Cachapoal 90, con dos funciones: la primera el 5 noviembre a las 16:00 horas, con una entrada general de $1000 y $500 estudiantes. Mientras que el 10 noviembre es una función con pase liberado, a las 10:00 horas.

Hoy existen aproximadamente 50.000 elefantes en el mundo; de esos, 30.000 están domesticados y desempeñándose en el negocio del turismo. Según la Lista Roja de Especies Amenazadas , el elefante

asiático está en peligro de extinción y a punto de desaparecer en estado salvaje. La luz de esperanza que muestra el documental está en los parques naturales de rescate de esta especie en Asia, donde los visitantes pueden interactuar con los elefantes desde el respeto y el amor.

La campaña de “Tito”

Para llegar a todos los públicos, pero especialmente al infantil y adolescente, el documental contempla una campaña didáctica con su personaje Tito, un elefantito de 5 años que recorre el mundo en busca de su mamá que fue capturada para trabajar en un circo, cuando vivían en la selva. En su periplo, Tito va conociendo diferentes lugares, enseñando sobre la vida de los elefantes, quienes destacan por ser animales con un cerebro de 5 kilos, capaces de recordar y aprender nuevos comportamientos. Los elefantes también son muy sensitivos y, por lo mismo, Tito no pierde la esperanza de encontrar a su familia y hacer conciencia entre los humanos, dando tips para el cuidado del medioambiente y de los animales, a través de las redes sociales. Además, existen los “Cor-titos”, que son breves videos en stop motion pensados para educar a los niños sobre el respeto a la naturaleza.

Asimismo, los directores se han aliado con diversas ONG animalistas y vegetarianas, como Ecopolis, quienes estuvieron tras la campaña Liberen a Ramba, la elefanta asiática que fue rescatada del Circo de los Tachuelas y que prontamente será trasladada al primer santuario natural de elefantes de Latinoamérica, en Brasil.

Fuente: lanoticiaonline.cl